Este itinerario de 21 días está pensado para viajeros latinoamericanos que quieren descubrir India con profundidad, combinando los grandes iconos del norte con ciudades sagradas, patrimonio medieval, vida urbana, playas y paisajes tropicales del sur.
El viaje comienza en Delhi y continúa hacia Jaipur y Agra. Es una introducción intensa y visual al país: mezquitas, mercados, fortalezas, palacios rajput y, por supuesto, el Taj Mahal. Después, el ritmo cambia en Khajuraho, donde los templos de la dinastía Chandela permiten acercarse a una India artística, simbólica y mucho más serena.
Varanasi ofrece uno de los momentos más profundos de toda la ruta. Madrugar para navegar por el Ganges, caminar por los ghats y asistir al Aarti al anochecer permite comprender por qué esta ciudad ocupa un lugar tan especial en la vida espiritual india. Desde aquí, la ruta salta a Mumbai, una metrópoli dinámica donde arquitectura colonial, barrios tradicionales y vida contemporánea conviven a gran velocidad.
El tramo de Goa introduce varios días de descanso antes de continuar hacia Chennai y las colinas de Munnar. Esta última etapa revela otra India: plantaciones de té, montañas cubiertas de niebla, cocina del sur y un paisaje mucho más verde.
La ruta evita convertir cada jornada en una carrera. Hay estancias de dos y tres noches en varios puntos clave para que el viaje resulte cómodo, especialmente para quienes llegan desde América Latina y suelen disponer de más tiempo para conocer Asia.
El programa se organiza de forma privada y puede adaptarse en hoteles, ritmo, visitas y conexiones regionales según tus fechas y preferencias.




















